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INFORMACIóN TURíSTICAHISTORIA17 OCTUBRE 2019

HISTORIA DE VALENCIA

Expulsión de los moriscos

Tras el asentamiento de griegos y cartagineses a orillas del río Tyris, y la segunda Guerra Púnica, Valencia fue fundada en el año 138 a.C. por el cónsul romano Décimo Junio Bruto con el fin de instalar allí soldados licenciados, a los que repartió tierras junto a la nueva ciudad. Gracias a las investigaciones arqueológicas se han descubierto evidencias del primer asentamiento en este territorio, agujeros para postes de cabañas y tiendas de campaña, que seguramente sirvieron de refugio provisional y que en pocos años dieron paso a edificaciones más sólidas. Valentia, como se le llamaba entonces, prosperó con rapidez y en poco tiempo comenzó a acuñar moneda propia. No obstante, la ciudad fue destruida en el año 75 a.C. como consecuencia de la guerra entre Pompeyo y Sertorio.

A partir de mediados del siglo I, Valentia comenzó a recuperarse y se inició en una larga etapa de desarrollo que se caracterizó por un gran crecimiento urbano, la afluencia de nuevos colonizadores y la expansión de la ciudad a través de la construcción de grandes edificios públicos (p.ej. el foro o el circo). También fueron representativas en esta época la realización de obras de infraestructura de gran importancia, tales como un puerto fluvial junto a las actuales Torres dels Serrans o la traída de aguas.

Al igual que el resto del Imperio, en la segunda mitad del siglo III, Valentia atravesó una etapa de crisis que marcó el inicio de un largo periodo de decadencia, a lo largo del cual la ciudad fue reduciendo su perímetro, barrios enteros acabaron despoblados, y se abandonaron las redes de infraestructuras. Desde mediados del siglo IV pudo existir una comunidad cristiana en la ciudad conformada en torno a la memoria de san Vicente, martirizado aquí en el año 304.

Un siglo después, coincidiendo con las primeras oleadas de pueblos germánicos y con el vacío de poder dejado por la administración imperial, la iglesia asumió las riendas de la ciudad y los antiguos templos romanos fueron reemplazados por edificios de culto cristiano. En tiempos del obispo Justiniano, en el siglo VI, Valentia se recuperó ligueramente, frenándose por algún tiempo la degradación urbana y se celebró en ella un importante concilio regional. Con la invasión bizantina del sudeste de la península en el año554 la ciudad cobró una importancia estratégica, instalándose en ella contingentes militares visigodos y emprendiendo tareas de fortificación del antiguo circo romano. En el 625, tras la expulsión de los bizantinos, se inicia una etapa oscura de la que apenas existe documentación y que parece atestiguar un nivel de vida urbana muy bajo.

Cerca de un siglo después, en el año 711, llegan a Valencia los musulmanes, donde una nueva sublevación arrasa la ciudad. Abd al Raman I construyó durante este período unos jardines, a los que llamó Russafa, y que en actualidad dan nombre al Barrio de Ruzafa. El nombre que los árabes otorgaron a Valencia fue Balansiya.

Tras una época de esplendor, y con la construcción de la muralla árabe por parte de Abd al-Aziz, volvió a aparecer cierta inestabilidad en la ciudad. El Cid Campeador, aprovechó la ocasión y echó a los árabes de la ciudad del Túria, aunque este periodo fue bastante efímero, puesto que en 1102 Valencia volvió a caer en manos árabes.

Entrada de Jaume I a la ciudad de Valencia

Con la reconquista por parte del rey Jaume I en 1238, Valencia quedó libre y se fue repoblando con familias procedentes de Aragón y Cataluña. Con este rey, se promulgaron Els Furs, las leyes del Reino de Valencia y el Llibre del Consolat de Mar, el códice más antiguo de derecho marítimo.

Como consecuencia de las guerras entre la Corona de Aragón y la Corona de Castilla, Pedro el Cruel atacó Valencia dos veces. Sin embargo, ésta resistió ambas embestidas. Por esta razón, por ser dos veces “leal”, se le concedió la doble L que aparece en su escudo.

En 1412 se firma el Compromiso de Caspe, y Fernando de Antequera se convierte en rey de la Corona de Aragón. Dentro de esta etapa destaca Vicente Ferrer, convertido en 1455 en San Vicente Ferrer, uno de los patrones de Valencia.

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